Como presenté en la anterior entrega, trabajaré con una manzana como objeto y elijo la estrategia 2. Realizaré un corte y lo coseré con hilo negro grueso, manteniéndola reconocible pero herida. La intervención parte de la idea de que cuando algo se rompe podemos intentar repararlo, pero la cicatriz permanece. Según el análisis simbólico previo, la pieza puede leerse desde distintas perspectivas, como el feminismo o el capitalismo, quedando su interpretación abierta al espectador.
Aprovecho para reflexionar sobre qué me evocaría si el objeto fuese de:
- Arcilla: Parecería más manual y frágil.
- Cera: Aspecto liso y sedoso.
- Espuma: Sería muy ligera, rugosa y parecería muy artificial.
- Madera: Textura sólida y cálida. Serían interesantes sus vetas. Es el único material “vivo”, que puede envejecer y transformarse con el tiempo si no se trata.
- Yeso: Una apariencia más escultórica.
- Metal: Sería fría, lisa e industrial.
- Piedra: Sería más pesada y ganaría monumentalidad.
- Resina: Podría ser la apariencia más real.


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